Haz clic sobre el apartado que quieres leer.

 

HISTORIA.

TRADICIÓN DEL DÍA DE REYES.

CELEBRACIÓN ACTUAL DEL DÍA DE REYES Y LA VÍSPERA.

HISTORIA DEL ROSCÓN DE REYES.

RECETA DE ROSCÓN DE REYES.

RITUALES CON LOS REYES MAGOS.

HISTORIA DEL CUARTO REY MAGO.

 

 

LOS TRES REYES MAGOS DE ORIENTE.

HISTORIA. La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia.

Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de "Reyes") quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra.

 

En el Evangelio de Mateo se cuenta que "Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: « ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» Oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.»

 

 

 

Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.»

 

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo  encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino."

A partir de ese relato, se han ido elaborando numerosas leyendas sobre los hechos y la personalidad de estas tres figuras, incluyendo el presunto estatus real.

ANÁLISIS. Son muchas las contradicciones y las dudas que se quedan, porque no se especifican con certeza el número de reyes magos en total, ni sus nombres, ni sus edades, etc.

EL TÉRMINO DE MAGO. El evangelio sólo habla de magos, en ninguna parte se indica que fuesen reyes. Esta creencia apareció varios siglos después y se ha mantenido en la tradición popular. Tampoco, no menciona un número específico de ellos aunque menciona que entregaron tres regalos. Es poco lo que el Evangelio de Mateo menciona sobre los sabios de Oriente.

Estos "magos", según la creencia Católica, eran representantes de religiones paganas de pueblos vecinos. Si bien parece contradictorio que practicantes de la magia (severamente amonestada tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento) sean admitidos como adoradores del Mesías, hay que tener en cuenta que el término griego μάγος (mago), no era utilizado únicamente para referirse a los hechiceros. Se utiliza, en este caso, para referirse a hombres sabios (así se los llama en diversas versiones de la Biblia en inglés) o, más específicamente, hombres de ciencia. De hecho, también poseían conocimiento de las Escrituras (Mateo 2:5-6). Es posible que estos magos pertenecieran a la religión zoroastra.

LOS NOMBRES. Sus nombres no aparecieron sino hasta el siglo VI. Aparecen en un mosaico bizantino del 520 aproximadamente localizado en Ravena, Italia. Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás (o Evangelios de la infancia de Tomás) del siglo II, sin embargo, dan su número y les asignan nombre: Melchor, Gaspar y Baltasar, posiblemente sacerdotes zoroastristas provenientes de Persia. Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca.

Los griegos los llamaron Appellicon, Amerín y Damascón. Los de origen hebreo, Magalath, Galgalath y Serakín. Para los sirios, Larvandad, Hormisdas y Gushnasaph.

Poco a poco la tradición ha ido añadiendo otros detalles a modo de simbología: se los ha hecho representantes de las tres razas conocidas en la Antigüedad y representantes de las tres edades del hombre.

 

EL NÚMERO.  En un principio su número era indeterminado. Las representaciones artísticas son las que le fueron dando su actual número y apariencia. En el siglo III se los representaba como dos, en las catacumbas romanas hasta el siglo IV aparecían dos o cuatro magos, según los casos la media docena tampoco faltó en algunos cuadros. En la iglesia Siria y Armenia se defendió la media docena de magos puesto que, según ellas, los magos prefiguraban los doce apóstoles y representaban a cada una de las tribus de Israel. Para la iglesia copta (de Egipto) eran sesenta y citaban los nombres de más de una docena de ellos. Finalmente en el primer cuarto del siglo III, el citado Orígenes afirmo que los magos habían sido solo tres, después de todo Mateo solo cita tres presentes. En el siglo IV, de modo progresivo, comenzó a prevalecer el número de tres.

SUS EDADES. Sus supuestas edades no fueron menos irreales y cambiaban substancialmente en función de los gustos particulares de cada artista que los representaba. Finalmente, en el siglo XV, Petrus de Natalibus fijó que Melchor tenia sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte.

SUS RASGOS Y LOS REGALOS. Los rasgos varían, al igual que sus nombres, sus edades, procedencia, número, etc. Pero los regalos que le hicieron al Niño Jesús, no muestran tanta duda.

Otra descripción de los Reyes Magos da el erudito teólogo anglosajón Beda el Venerable (675-735) dice así: "El primero de los magos fue Melchor, un anciano de larga cabellera blanca y luenga barba (...) fue él quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven, imberbe, de tez blanca y rosada, honro a Jesús ofreciéndole el incienso, símbolo de la divinidad. El tercero llamado Baltasar, de tez morena" (no negro)", testimonio ofreciéndole mirra, que significaba que el Hijo del hombre debía morir."

Baltasar no fue negro hasta el siglo XVI. En este siglo las nuevas necesidades ecuménicas de la Iglesia católica llevaron a implantar un simbolismo inédito, identificando a los tres magos con los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet) que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres partes del mundo y las tres razas humanas que lo poblaban, según se creía en esos días.

De este modo, Melchor, el anciano de cabello y barba canos, pasó a simbolizar a los herederos de Jafet, eso es a los europeos, y ofreció al Niño divino el noble oro; Gaspar, rubio y lampiño, representaría a los semitas de Asia y su don era el preciado incienso; Baltasar, negro y barbado, personificaría a los hijos del Can, los africanos participando en la adoración universal con su entrega de mirra.

Los americanos o los chinos y japoneses, hubo que ignorarlos porque no se podían inventar nuevos reyes y menos inventarles nuevos hijos a Noé. El único intento fue el de una pintura portuguesa en la cual se remplazaba al rey negro Baltasar por un jefe indio amazónico.

Melchor: Su regalo para Jesús es oro, representando su naturaleza real.
Gaspar: Su regalo es el incienso, que representa la naturaleza divina de Jesús.
Baltasar: Su regalo a Jesús es mirra, que representa su sufrimiento y muerte
.

Volver al pie de página.

TRADICIÓN DEL DÍA DE REYES. El festejo de los reyes magos no se conmemoró sino hasta el siglo V en Occidente. Se eligió el día 6 de enero para conmemorar la Epifanía, la manifestación de Jesús al mundo a través de los reyes magos, su bautizo en el Jordán y el milagro de las bodas de Canaán.

La tradición de los Reyes Magos como generosos proveedores de juguetes y regalos a los niños es relativamente reciente y solo fue adoptada por algunos países latinos.

Los reyes no comenzaron a traer juguetes a los niños hasta mediados del siglo XIX, con anterioridad sus regalos se limitaban a cosas relacionadas con la vida cotidiana.

Gaspar era el encargado de repartir golosinas, miel y frutos frescos; Melchor tendía mas a lo práctico y su fuerte eran la ropa o zapatos; Baltasar jugaba el peor papel al tener que ocuparse de castigar a los niños traviesos dejándoles carbón o leña por todo regalo, símbolo del pensamiento racista.

Para poder llevar a cabo su labor con justicia los reyes magos disponían de la ayuda de unos duendes que espiaban a los niños y les contaban a sus jefes hasta los más mínimos detalles de su comportamiento.

La costumbre invita a los niños a poner los zapatos limpios la noche de Reyes para recibir junto a ellos, durante la madrugada, los regalos de los magos. Y también tienen que dejarle paja o pasto y agua para los camellos.

Volver al pie de página.

CELEBRACIÓN ACTUAL DEL DÍA DE REYES Y LA VÍSPERA.

LA CARTA. Todos los años, semanas antes de la llegada de la Navidad, los niños y no tan niños, empiezan a pensar en los regalos que desean que les traigan los Tres Magos. Es el turno de escribir la carta a los Reyes Magos, un momento de enorme ilusión y fantasía para los más pequeños.

En ella, los niños cuentan cómo se han portado a lo largo del año y qué regalo les gustaría recibir el 6 de enero.

No existe un modelo único, sino que cada niño puede elegir el formato que más le guste; al igual que son múltiples las formas de enviar sus peticiones. Unos eligen depositarlas en el buzón de los supermercados o las tiendas de juguetes, o se las entregan a los mismísimos reyes magos el día de la cabalgata de reyes y otros les piden a sus padres que la sellen y envíen por el correo convencional.

La Cabalgata de Reyes. Se celebra en todas las ciudades españolas, y algunas mexicanas, la tarde del 5 de enero. Se trata de una fiesta en la que los protagonistas son los niños y los reyes magos, una tarde llena de ilusión y emoción. Los tres Magos, acompañados de sus pajes y ayudantes, desfilan en carrozas por las calles de los municipios lanzando caramelos a todos los niños, representando el camino que recorrieron en su día hasta Belén.

En casi todas las ciudades de España y en muchos pueblos tienen lugar cada año la víspera del día de reyes, la cabalgata de los Reyes Magos, esperada por todos los niños y vivida con ilusión por los mayores. En algunas ciudades españolas se trata de un acontecimiento muy especial que se desarrolla fastuosamente, como corresponde a unas majestades que además traen los regalos y juguetes para todos los niños. Pajes, bellos trajes carrozas, camellos, incluso elefantes.... Majestades que vienen por barco, helicóptero y son recibidas con honores por el Alcalde y máximas autoridades de la ciudad.

El primer rastro documentado sobre el origen de la cabalgata del día de Reyes, se remonta al 5 de enero de 1855 en el "Diario de Barcelona".

Los regalos de reyes. Al llegar la noche los niños deben acostarse, ya que,  durante la madrugada del día 6 de enero, los Reyes Magos acuden a las casas de los niños para dejarles sus regalos, del mismo modo que llevaron oro, incienso y mirra al niño Jesús. Es una noche mágica en la que se mezclan la tradición con la fe y la esperanza; la ilusión de los niños con la adoración de los Reyes al niño Jesús.

Según la tradición los niños que se han comportado mal durante el pasado año reciben carbón de caramelo.

El roscón de reyes. Después de una noche mágica y una mañana tan ajetreada por los nervios de los regalos, nada mejor que despertar con un dulce sabor en la boca. Mientras los turrones son los protagonistas de los postres navideños, el Roscón de Reyes es el protagonista de la mesa del 6 de enero.

El roscón es un bollo de masa fina con forma de anillo, más o menos redondeado, decorado con trozos de frutas confitadas de muchos colores. Y desde el último tercio del siglo XX suele añadirse nata, crema, chocolate, trufa o cabello de ángel en su interior.


Este dulce típico del 6 de enero esconde dentro de la masa una figura de un rey y una judía. Se cuenta que quien encuentra el rey en su trozo debe ponerse la corona que trae el roscón y será rey por un día. Y quien se encuentre la judía tendrá que pagar el roscón. Aunque en otros tiempos se decía que quien encontraba la judía era símbolo de abundancia y prosperidad.

En México la tradición fue importada en el siglo XVI desde España, y es costumbre en muchos sitios del país merendar la Rosca de Reyes con chocolate, además de adornarla con miel y frutos del desierto, como dátiles o higos.

Volver al pie de página.

HISTORIA DEL ROSCÓN DE REYES. El origen del roscón no tiene nada que ver con la llegada de los Reyes Magos a Belén para adorar al niño, sino que parece estar relacionado con las saturnales romanas, éstas que no eran más que fiestas dedicadas al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano en general pudieran celebrar los días más largos que empezaban a venir tras el solsticio de invierno. Para estos festejos se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel, que se repartía por igual entre los plebeyos y esclavos. La tradición de este dulce se remonta a los tiempos del Imperio Romano, entonces eran tortas dulces que se repartían para que las comiera gente más pobre y de la servidumbre, aquél que encontraba el haba que se escondía en su interior era tratado como un rey durante todo el resto del día.

A partir del siglo III después de Cristo, esta tradición del dulce llega a Francia y España asimilada por el cristianismo. En el primer país el niño que encontraba el haba era colmado de regalos y mimos. (Antes se consideraba que el haba era el símbolo de buena suerte y prosperidad).

Existe otra versión que cuenta que todo comenzó un día de la Epifanía en el que el cocinero de la Corte de Luis XV, rey de Francia, quiso entregar un espléndido obsequio a su monarca. Para ello quiso inventar algo que sorprendiera, así que introdujo en un roscón la joya que pretendía regalarle y así se la entregó. Al rey francés le encantó la idea así que la puso en práctica entre la aristocracia de su época, y no sólo entre la francesa sino que también ayudó a que se extendiera al resto de Europa. Al llegar a España, allá por el siglo XVIII, se generalizó de tal manera que no sólo disfrutaban del dulce momento sorpresa los de alta alcurnia, sino que el pueblo comenzó a fabricar sus propios roscones con regalo.

Volver al pie de página.

RECETA DEL ROSCÓN DE REYES.

Ingredientes: 500 g harina de fuerza, 200 ml leche (tibia), 30 g levadura fresca de panadería, 100 g azúcar, 2 huevos (uno para barnizar),  8 g sal (1 cucharilla),  100 g mantequilla (mejor margarina), anís, 10 g levadura de panadería (opcional), frutas confitadas (para decorar), una figurita (como sorpresa)

Preparación. Comenzamos el roscón de reyes haciendo una masa previa con la levadura fresca para comprobar su fermentación. Mezclamos la levadura con un poco de azúcar, un chorrito de leche tibia y algo de harina hasta formar una masa espesa. Pasados 15 minutos, vemos que ha doblado su tamaño.

Aparte, mezclamos la harina con la levadura de panadero y formamos un volcán con un hoyo dentro donde agregamos el resto de leche tibia, un huevo batido, sal, azúcar, 4 cucharadas de anís y margarina en trocitos, mezclamos bien con una cuchara de madera. Ahora añadimos la pasta de levadura y amasamos hasta que tengamos una masa seca, suave, elástica y no pegajosa (será así a fuerza de amasar).

Quizás debas añadir algo más de harina pero hazlo poco a poco, amasa golpeando la masa para sacar el aire y unirla mejor. Vamos a darle forma al roscón, hacemos una bola con la masa y la ponemos en la bandeja del horno enharinada, hacemos un agujero en el centro estirando poco a poco para darle holgura a nuestro roscón.

La cantidad de masa de la receta es para dos roscones medianos. Barnizamos con huevo batido y decoramos con la fruta confitada apretando bien para evitar que se suelte durante el fermentado. Ponemos el roscón en un lugar tibio y aislado de corrientes de aire para que fermente y casi doble su tamaño, aproximadamente 2 horas.

Meter en el horno precalentado a 200 grados 10 minutos o hasta que se dore.

Espolvoreamos con azúcar humedecido con agua para crear ese aspecto escarchado. Ya tenemos nuestro roscón de reyes casero, una vez frío puedes rellenarlo con lo que desees sin olvidar la sorpresa.

Volver al pie de página.

RitualES para el día de reyes. Los reyes celestiales o llamados también, los maestros del dharma, en la noche de reyes están dispuestos a escuchar nuestras necesidades y premiarnos por el bien que hemos hecho a lo largo del año. Eso si, nos concederán lo que realmente necesitemos y  no los caprichos.

RITUAL I. Empezamos este ritual escribiendo en un folio blanco (sin rayas ni cuadros), con tinta (que no sea negra) todo aquello que queremos ver cumplido en nuestra vida, como un trabajo, una cantidad de dinero necesaria, una casa, etc. Sobre el folio echamos unas gotas de esencia de jazmín, y encendemos un incienso de mirra. También se precisan tres velas, una roja, otra verde y otra amarilla en honor a los reyes magos. O bien, un velón de estos tres colores.

Los niños menores de 7 años, también podrán hacer el ritual, acompañados de los padres, pidiendo sus inocentes deseos. A continuación mezclamos los deseos escritos con la esencia de jazmín, encendemos el incienso y las velas.

Echar las cenizas del incienso, una vez consumido, sobre el papel y dejaremos que las velas se consuman.

Si esa noche se sueña con algo de lo que se ha pedido, es señal de que ya se ha concedido el deseo o de que se está realizando.

RITUAL II. La mejor forma de canalizar el pedido es por medio de la famosa vela del Pesebre donde están los Reyes 3 Magos y su Abundancia y prosperidad. Para esto tomaremos una vela roja o verde ( el rojo color de la pasión, amor y de la energía material, el verde es de la salud y abundancia)
En la mañana deL 5 de Enero, lávate bien las manos, enciende una varita de incienso y procura no ser molestado por unos minutos. Toma la vela con ambas manos, cierra los ojos e inspira hondo. Visualiza la energía de la Navidad del Año Nuevo encarnada en la Abundancia de los 3 Reyes Magos y di la siguiente oración:

“Invoco a la fuerza benefactora del Espíritu de la Navidad y el Año Nuevo, y de los 3 Reyes Magos de Oriente, para que consagre esta vela como un símbolo del amor, la unión familiar, el bienestar, el reencuentro con los amigos, la salud, el progreso y la prosperidad material.

Invoco su bendición y protección para que me acompañen (decir tu nombre), así como mi familia, mi casa, mi negocio o trabajo y todos mis seres queridos. Gracias Reyes Magos y Espíritu de la Navidad y Año Nuevo por haberme escuchado y actuado.”

 

Volver al pie de página.

 

HISTORIA DEL CUARTO REY MAGO. Los Reyes Magos que llegaron desde Oriente para ofrecer presentes al Mesías siguiendo a la estrella de Belén no fueron tres, sino cuatro, aunque el cuarto, el astrónomo Arbatán, no llegó a ver al niño de Jesús porque se “entretuvo” en el camino, según un relato navideño escrito hace más de un siglo.

Cuenta una leyenda rusa que fueron cuatro los Reyes Magos. Luego de haber visto la estrella en el oriente, partieron juntos llevando cada uno sus regalos de oro, incienso y mirra. El cuarto llevaba vino y aceite en gran cantidad, cargado todo en los lomos de sus burros.

Luego de varios días de camino se internaron en el desierto. Una noche los agarró una tormenta. Todos se bajaron de sus
cabalgaduras, y tapándose con sus grandes mantos de colores, trataron de soportar el temporal refugiados detrás de los camellos arrodillados sobre la arena. El cuarto Rey, que no tenía camellos, sino sólo burros buscó amparo junto a la choza de un pastor metiendo sus animalitos en el corral de pirca. Por la mañana aclaró el tiempo y todos se prepararon para recomenzar la marcha. Pero la tormenta había desparramado todas las ovejitas del pobre pastor, junto a cuya choza se había refugiado el cuarto Rey. Y se trataba de un pobre pastor que no tenía ni cabalgadura, ni fuerzas para reunir su majada dispersa.

Nuestro cuarto Rey se encontró frente a un dilema. Si ayudaba al buen hombre a recoger sus ovejas, se retrasaría de la caravana y no podría ya seguir con sus Camaradas. El no conocía el camino, y la estrella no daba tiempo que perder. Pero por otro lado su buen corazón le decía que no podía dejar así a aquel anciano pastor. ¿Con qué cara se presentaría ante el Rey Mesías si no ayudaba a uno de sus hermanos?

Finalmente se decidió por quedarse y gastó casi una semana en volver a reunir todo el rebaño disperso. Cuando finalmente lo logró se dio cuenta de que sus compañeros ya estaban lejos, y que además había tenido que consumir parte de su aceite y de su vino compartiéndolo con el viejo. Pero no se puso triste. Se despidió y poniéndose nuevamente en camino aceleró el tranco de sus burritos para acortar la distancia. Luego de mucho vagar sin rumbo, llegó finalmente a un lugar donde vivía una madre con muchos chicos pequeños y que tenía a su esposo muy enfermo. Era el tiempo de la cosecha. Había que levantar la cebada lo antes posible, porque de lo contrario los pájaros o el viento terminarían por llevarse todos los granos ya bien maduros.

Otra vez se encontró frente a una decisión. Si se quedaba a ayudar a aquellos pobres campesinos, sería tanto el tiempo perdido que ya tenía que hacerse a la idea de no encontrarse más con su caravana. Pero tampoco podía dejar en esa situación a aquella pobre madre con tantos chicos que necesitaba de aquella cosecha para tener pan el resto del año. No tenía corazón para presentarse ante el Rey Mesías si no hacía lo posible por ayudar a sus hermanos. De esta manera se le fueron varias semanas hasta que logró poner todo el grano a salvo. Y otra vez tuvo que abrir sus alforjas para compartir su vino y su aceite.

Mientras tanto la estrella ya se le había perdido. Le quedaba sólo el recuerdo de la dirección, y las huellas medio borrosas de sus compañeros. Siguiéndolas rehizo la marcha, y tuvo que detenerse muchas otras veces para auxiliar a nuevos hermanos necesitados. Así se le fueron casi dos años hasta que finalmente llegó a Belén. Pero el recibimiento que encontró fue muy diferente del que esperaba. Un enorme llanto se elevaba del pueblito. Las madres salían a la calle llorando, con sus pequeños entre los brazos. Acababan de ser asesinados por orden de otro rey. El pobre hombre no entendía nada. Cuando preguntaba por el Rey Mesías, todos lo miraban con angustia y le pedían que se callara. Finalmente alguien le dijo que aquella misma noche lo habían visto huir hacia Egipto.

Quiso emprender inmediatamente su seguimiento, pero no pudo. Aquel pueblito de Belén era una desolación. Había que consolar a todas aquellas madres. Había que enterrar a sus pequeños, curar a sus heridos, vestir a los desnudos. Y se detuvo allí por mucho tiempo gastando su aceite y su vino. Hasta tuvo que regalar alguno de sus burritos, porque la carga ya era mucho menor, y porque aquellas pobres gentes los necesitaban más que él. Cuando finalmente se puso en camino hacia Egipto, había pasado mucho tiempo y había gastado mucho de su tesoro. Pero se dijo que seguramente el Rey Mesías sería comprensivo con él, porque lo había hecho por sus hermanos.

En el camino hacia el país de las pirámides tuvo que detener muchas otras veces su marcha. Siempre se encontraba con un necesitado de su tiempo, de su vino o de su aceite. Había que dar una mano, o socorrer una necesidad. Aunque tenía temor de volver a llegar tarde, no podía con su buen corazón. Se consolaba diciéndose que con seguridad el Rey Mesías sería comprensivo con él, ya que su demora se debía al haberse detenido para auxiliar a sus hermanos.

Cuando llegó a Egipto se encontró nuevamente con que Jesús ya no estaba allí. Había regresado a Nazaret, porque en sueños José había recibido la noticia de que estaba muerto quien buscaba matarlo al Niño. Este nuevo desencuentro le causó mucha pena a nuestro Rey Mago, pero no lo desanimó. Se había puesto en camino para encontrarse con el Mesías, y estaba dispuesto a continuar con su búsqueda a pesar de sus fracasos. Ya le quedaban menos burros, y menos tesoros. Y éstos los fue gastando en el largo camino que tuvo que recorrer, porque siempre las necesidades de los demás lo retenían por largo tiempo en su marcha. Así pasaron otros treinta años, siguiendo siempre las huellas del que nunca había visto pero que le había hecho gastar su vida en buscarlo.

Finalmente se enteró de que había subido a Jerusalén y que allí tendría que morir. Esta vez estaba decidido a encontrarlo fuera como fuese. Por eso, ensilló el último burro que le quedaba, llevándose la última carguita de vino y aceite, con las dos monedas de plata que era cuanto aún tenía de todos sus tesoros iniciales. Partió de Jericó subiendo también él hacia Jerusalén. Para estar seguro del camino, se lo había preguntado a un sacerdote y a un levita que, más rápidos que él, se le adelantaron en su viaje. Se le hizo de noche. Y en medio de la noche, sintió unos quejidos a la vera del camino. Pensó en seguir también él de largo como lo habían hecho los otros dos. Pero su buen corazón no se lo dejó. Detuvo su burro, se bajó y descubrió que se trataba de  un hombre herido y golpeado. Sin pensarlo dos veces sacó el último resto de vino para limpiar las heridas. Con el aceite que le quedaba untó las lastimaduras y las vendó con su propia ropa hecha jirones. Lo cargó en su animalito y, desviando su rumbo, lo llevó hasta una posada. Allí gastó la noche en cuidarlo. A la mañana, sacó las dos últimas monedas y se las dio al dueño del albergue diciéndole que pagara los gastos del hombre herido. Allí le dejaba también su burrito por lo que fuera necesario. Lo que se gastara de más él lo pagaría al regresar.

Y siguió a pie, solo, viejo y cansado. Cuando llegó a Jerusalén ya casi no le quedaban más fuerzas. Era el mediodía de un viernes antes de la Gran Fiesta de Pascua. La gente estaba excitada. Todos hablaban de lo que acababa de suceder. Algunos regresaban del Gólgota y comentaban que allá estaba agonizando colgado de una cruz. Nuestro Rey Mago gastando sus últimas fuerzas se dirigió hacia allá casi arrastrándose, como si el también llevara sobre sus hombros una pesada cruz hecha de años de cansancio y de caminos.

Artabán, ya enfermo y moribundo, llegó a los pies de la cruz comprendiendo que su esfuerzo había sido en vano, pero en su desesperación se sintió arropado por una cálida voz que le susurró al oído.

 

“Tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste.”


Artabán, desconcertado, intentó recordar cuándo hizo todas esas cosas, y miró sus manos vacías, sin ofrendas... Parecía absurdo que después de tantos años intentando hallar a Jesús, ahora se encontraran para morir juntos. Artabán, desde el suelo, le miraba en la cruz y éste, con una voz que parecía un bálsamo para su alma le dijo:

 

“Creíste que todos tus esfuerzos y sacrificios fueron un obstáculo para llegar a mí, sin darte cuenta de que todo lo que hiciste, que a todos aquellos a quienes ayudaste…, me estabas ayudando a mí, por ello te digo:


Esta noche estarás conmigo, en el Paraíso...


 Y en aquel momento Artabán, el Cuarto Rey Mago, se fundió con la estrella que había guiado a los tres Magos a Oriente, aquella con la que comenzó esta historia...”

 

 

 

 

Volver al pie de página.

 

 

¡FELIZ DÍA DE REYES!

 

 

 

Volver al menú de inicio.

 

 

 

 

 

 

Info. Obtenida de Google y wikipedia libre.