OLODUMARE.  ELEGUÁ.  ORULA.  OBATALÁ.  OSHUM.  CHANGÓ. OGÚM.  YEMAYÁ. OCHOSI. OYÁ. OLOKUN. OBBÁ. YEWÁ. BABALÚ AYÉ. INLE.  LOS IBEYIS.

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RELIGIÓN YORUBA. La religión yoruba tiene sus orígenes en la tribu Yoruba en el Oeste de África. Los Yorubas vivían en lo que se conoce hoy como Nigeria, a lo largo del Río Níger. Hubo un tiempo en el que tuvieron una poderosa y compleja estructura organizada en una serie de reinos, de los cuales el más importante era Benin, y éste duró por 12 siglos hasta el 1896. Su punto de referencia es la ciudad sagrada de Ifé. A finales del siglo XVIII y principios del XIX, los Yoruba pelearon en una serie de guerras con sus vecinos y entre ellos. Esta pelea interna y los ataques externos llevaron a la caída y esclavización del pueblo Yoruba.

Entre 1820 y 1840, la mayoría de los esclavos enviados desde Benin a Cuba, Brasil, Haití, Trinidad y Puerto Rico, entre otros sitios, eran Yorubas. Estos esclavos fueron llevados a trabajar en las plantaciones de azúcar pero junto con los cuerpos que se trajeron para venderlos a una vida de miseria, algo más se trajo: su alma, y su religión. Los Yoruba pronto fueron llamados los “Lucumí”, debido a su saludo “oluku mi”, “mi amigo”.  En el Nuevo Mundo, los Orishas (emisarios del Dios Olodumare) y la mayor parte de su religión fue ocultada detrás de una fachada de catolicismo, a través de la cual los Orishas fueron representados por varios santos católicos.  Los dueños de esclavos de esta forma decían: "mira cuan beata es esta esclava.  Se pasa todo el tiempo venerando a Santa Bárbara". Lo que ellos ignoraban es que ella en realidad le estaba rezando a Changó, el Señor del Relámpago, el fuego y la danza, y que inclusive quizás le rezaba para que la librase de su mismo dueño. Así fue como la religión llegó a ser conocida como Santería.

La identificación a menudo tiene que ver con las vestimentas o las razones por las que el santo o la Virgen es conocida. Así Santa Bárbara, vestida de rojo y con espada en las imágenes católicas, se identifica con el dios Changó, guerrero a quien se le atribuye la fuerza.

La Santería no es una religión "primitiva". Al contrario, los Yorubas eran y son un pueblo muy civilizado con una rica cultura y un sentido muy profundo de la ética. Al igual que en otras religiones creen en un dios, conocido como Olorun u Olodumare, y poseen un texto sagrado, La Regla de Ifá que representa el pensamiento filosófico por excelencia de la Religión Yoruba, por analogía con el Catolicismo, es la Biblia de la Santería. Sin embargo La Regla de Ifá no se encuentra en manuales ni libros, su filosofía se transmite exclusivamente por vía oral.

Esta religión se fundamenta en la creencia de Dios a través de los elementos de la Naturaleza, una filosofía netamente africana. Al igual que la religión católica, la religión yoruba también tiene una serie de mandamientos que deben cumplir todos los creyentes y practicantes de la religión. Estos mandamientos se denominan los 16 mandamientos o leyes de Ifá.

Los Orishas. Son los emisarios de Olodumare, o Dios Omnipotente. Ellos gobiernan las fuerzas de la naturaleza y los asuntos de la humanidad. Los y las Orishas son guardianes e intérpretes del destino universal. Algunos fueron humanos en un remoto pasado, y por su vida extraordinaria llegaron a la dignidad espiritual de los Orishas. Son venerados con rituales, música, comidas especiales y oraciones, y se manifiestan a través de sacerdotes y/o sacerdotisas que poseen o habitan temporalmente. Ofrecen ayuda y consejo en todos los campos de la vida. En conformidad, sus seguidores hacen ofrendas en la forma a la cual ellos están acostumbrados, como siempre las han recibido, para que así ellos reconozcan sus ofrendas y vengan en su ayuda. Se reconocen a si mismos y son reconocidos a través de sus diferentes números y colores, los cuales son sus marcas. Los Orishas son los intermediarios entre el hombre y Dios y son ellos (los Orishas) los que a través de sus Oráculos nos hablan dándole solución a todos los problemas que podamos tener en nuestras vidas.

Se comprende mejor a los Orishas observando las fuerzas de la naturaleza que ellos gobiernan. Por ejemplo, se puede aprender mucho sobre Oshún y sus hijos estudiando los ríos y arroyuelos que ella gobierna, y observando que a pesar de que ella siempre fluye en dirección hacia su hermana Yemayá (el Mar), lo hace dentro de su propia ruta indirecta. También se puede observar como la riada o inundación repentina reflejan sus cambiantes estados de ánimo.

OLODUMARE.  ELEGUÁ.  ORULA.  OBATALÁ.  OSHUM.  CHANGÓ. OGÚM.  YEMAYÁ. OCHOSI. OYÁ.  OLOKUN. OBBÁ. YEWÁ. BABALÚ AYÉ. INLE.  LOS IBEYIS.

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Olodumare. Oloddumare es, en la Religión Yoruba el Dios único, supremo, omnipotente y creador de todo lo que existe. Su nombre proviene del Yorùbá Olòdúmàré, lo cual significa (Señor al que va nuestro eterno destino). Olodumare es la manifestación material y espiritual de todo lo existente. No está en contacto directo con lo hombres, sino a través de su otra forma, Olorún (directamente) u Olofin (indirectamente). No se asienta, no se le ofrenda ni posee collares. Nunca puede representarse pictóricamente y no tiene atributos humanos. Los Yorubas no tienen estatuas ni altares para representar al Dios Olodumare. Consideran a Olodumare el Ser Supremo Omnipotente y Primordial, autor de los destinos de cada cosa viviente, padre de todos los Orishas y de la vida.  Sin embargo, otro nombre más humanizado de Olodumare es Olorún, figura masculina cuyo nombre significa "dueño de los cielos".La comunicación entre los Orishas y los humanos se logra a través de ritos, rezos, adivinación y ebo u ofrendas. Canciones, ritmos, y posesiones por trance son también otros medios a través de los cuales se interactúa con los Orishas, de ese modo podemos influenciar nuestra vida diaria para que ellos nos guíen hacia una vida más profunda y completa durante nuestra estancia en este mundo. Los Yorubas lo representan en un güiro con dos mitades, la superior, los estados astrales elevados y la inferior, la tierra. Cada vez que se menciona su nombre debe tocarse el piso y besar la huella de polvo de los dedos.

Olorun. Es la fuente del ashe, la energía espiritual de la que se compone el universo, todo lo vivo y todas las cosas materiales. Olorun interactúa con el mundo y la humanidad a través de emisarios. Estos emisarios se llaman Orishas. Los Orishas gobiernan cada una de las fuerzas de la naturaleza, y cada aspecto de la vida humana. Acuden en ayuda de sus seguidores, guiándoles a una mejor vida material, así como también una mejor vida espiritual. Olorun  es el creador y único Dios.  De Él proviene la energía que sostiene el universo entero, y que se llama Ashé (comparable al Chi o al Tao en religiones orientales, y a la Gracia cristiana). 

OLOFIN. Este vocablo que comienza con la sílaba Olo, que significa: extensión, expansión; y concluye con la sílaba fin, que quiere decir: pintita, manchita dentro de la gran extensión o espacio de este mundo. Es por eso que Olofin viene a resultar ser el primer responsable ante OLODDUMARE de todas las cabezas y cosas que existen en este mundo y con potestad sobre los otros santos de Deidad ya conocidos, como son: Oddua, OLOKUN, ORISHAOKO y YEWA. Olofin u Olofin es la tercera manifestación de Olodumare, del Yoruba Òlófín (dueño del palacio). Su palacio es el cielo y su corte real, los Orishas. Olofin es la cabeza directa de todas las cosas que están en relación directa con OLODDUMARE, sobre la faz de la Tierra. Es por eso que todos los santos tienen que contar con la aprobación de OLOFIN, para la realización de todas las cosas y actos de la vida. Olofin es el que está en contacto indirecto con los hombres a través de los Orishas, es él quien los dirige y supervisa sus labores. Vive retirado y pocas veces baja al mundo como energía.Olofin es el que repartió el ashé a cada Orisha (su relación con las energías de la naturaleza) y tiene los secretos de la creación. Se recibe en Ifá. El que tenga asentado su fundamento no podrá hacer nada sin antes atenderlo. Su ashé y contacto directo con los hombres está reservado a muy pocos sacerdotes.

                                            

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ELEGUA. Santo dueño de abrir y cerrar los caminos.  Olofi (el Dios ser supremo de la religión Yoruba) le dio a Elegua la tarea de guardián de toda las puertas del mundo incluyendo las puertas a la fortuna o desdicha. Por esta posición que ocupa Elegua en la religión tradicional Yoruba y Santería todo sacerdote de dichas creencias tienen que estar en completo acuerdo con Elegua antes de comenzar cualquier tipo de ritual concerniente con la tradición religiosa Santera/Yoruba. Elegua es el primero que come y el primero en llamar en cualquier toque de Santo. Si esta simple observación no se respeta Elegua le traerá contrariedades a quien faltó el respeto. Él es la primera deidad que recibe todo futuro sacerdote tradicional. Elegua dirige el destino de los humanos y de los orishas. Ningún sacerdote tradicional Santero/Yoruba se atreve abandonar Elegua o el protocolo con este orisha. Todo sacerdote conoce por experiencia propia o por algún conocido que destructivo o constructivo puede ser Elegua cuando se abandona o cuando se le atiende. El dueño de los caminos, encarnación del azar. Puede ser muy generoso y muy cruel. Es el orisha de las bromas, se comporta como un niño. Es el mensajero de los Orishas y el primero y el último a quien se le reza en los ritos (derecho que le concedió Olofi por curarlo de una enfermedad que nadie había podido aliviar) Famoso por su glotonería. Hijo de Oyá, nieto de Oshún, además de buen amigo. Forma parte del grupo de guerreros (junto a Ochosi, Ogún y Osún) En la naturaleza está simbolizado por las rocas. Su mano de caracoles es la mayor, ya que consta de 21, estos son también el número de sus caminos. Le pertenece por excelencia junto a Obbatalá el oráculo del coco (Obí). Su número es el 3, sus colores el rojo y el negro. El lunes y los días 3 de cada mes son sus días. En el sincretismo se compara con el Santo niño de Atocha (1ro de Enero). Su celebración es el 6 de Enero y el 13 de Junio. Los hijos de Elegguá son inteligentes y hábiles, pero poco escrupulosos. Son habladores y pueden vender hasta lo imposible si se les deja hablar. Son mujeriegos y poco caseros, les gusta la calle. Se inclinan a la corrupción, el timo, la estafa y las intrigas políticas, lo que les garantiza el éxito en la vida. Se saluda ¡Laroyé Elegua!

                                            

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OSHUN Dueña de los ríos, representa la dulzura, sensualidad y fertilidad. Ella representa el rigor religioso y simboliza el castigo implacable. Es la única que llega a donde está Olofin para implorar por los seres de la tierra. En la naturaleza está simbolizada por los ríos. Yemayá la tomó bajo su protección, y le regaló el río para que viviera. Para alegrarla, la cubrió de joyas, corales e infinitas riquezas. Por eso es que Oshun vive en el río y quiere tanto a Yemayá.  Retiene el título de Iyalode o gran reina.  Según la historia de la religión yoruba, Oshún cura con sus  aguas y con la miel, de la cual es también poseedora. Está relacionada con las joyas, los adornos corporales y el dinero. Encantadora amante de las cosas dulces y de todo lo que es hermoso. Aunque puede ser también una poderosa bruja.
Ella favorece el placer de los sentidos y todas las sombras del amor.
Orisha del amor, del matrimonio y del oro, símbolo de lo femenino, la dulzura y el agua dulce. Se le invoca como protectora en embarazos y partos. Es el símbolo de la coquetería, la gracia y la sexualidad femeninas. Es la más bella y joven de los Orishas. Ha sido amante de muchos de ellos, pero su verdadero amor es Inlé (que no corresponde a sus sentimientos) Mujer de Changó (con quien tuvo a los Ibeyes)  e íntima amiga de Eleguá que la protege. Siempre acompaña a Yemayá. Cuando baja a una fiesta, se alcanza el paroxismo y el frenesí y suele ser alegre. Aunque de naturaleza amorosa, es muy quisquillosa y puede volverse colérica y vengativa. En África Oshún es negra; en Cuba, mulata. Sus atributos son: las cosas bellas, finas y femeninas. Los hijos de Oshún Son hospitalarios, caritativos, compasivos, y dotados de buena memoria. Son muy emotivos, susceptibles, hipersensibles a la crítica, caprichosos, variables, rencorosos, tímidos, y comelones. En el sincretismo se le compara con la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Su número es el 5 y sus múltiplos. Su color es el amarillo en todas sus tonalidades. Se saluda ¡Yalodde Yeyé Kari! ¡Yeyeo! ¡Omoriyeyeo!.

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YEMAYA. Dueña de las aguas, posee fuerza protectora y fuerza femenina Es la Orisha madre de todos los orishas puesto que reina en el mar, donde nacen los caracoles que se usan en el diloggún. Vive y domina en los mares y en los vastos lagos. En la naturaleza está simbolizada por las olas del mar, por lo que su baile se asemeja el movimiento de las mismas.  Es señora de la maternidad y es considerada Madre Universal. Su nombre es una abreviación de la expresión Yeye Omo Eja que quiere decir "madre de los peces", y representa también el número infinito de sus hijos. A ella se acude para atraer la fertilidad y para proteger la feminidad. Es la más respetada del panteón yoruba. Es orgullosa y arrogante, especialmente cuando se enfada, y cuando castiga es inflexible.  Yemayá es un Osha y está en el grupo de los Oshas de cabecera. Es adivina por excelencia.
Orisha de las profundidades del océano; según algunas versiones, fue la primera orisha en surgir en el proceso de creación del mundo cuando Olofi decidió crear el mundo apagando con abundante agua el fuego existente. Tiene las cualidades de la Luna. Hija de Obatalá, esposa de Orisha Okó (aunque existen muchas variantes respecto a su parentesco). Sólo se la puede ver en sueños. Patrona de la Bahía de La Habana. Los hijos de Yemayá
son voluntariosos, fuertes y rigurosos, aunque maternales o paternales y serios, el sentimiento de protección que desarrollan hacia sus hijos es tan grande que pueden llegar a hacer cualquier cosa por ellos.
Estas personas han heredado la característica de ser muy sensibles a la procreación, por lo que normalmente llegan a tener dos o más hijos.
También tienden a recibir muchas decepciones en el matrimonio o las relaciones de pareja, debido a esto generalmente los hijos de Yemayá han pasado por divorcios o por relaciones sentimentales inestables. En relación a esto queremos aclarar que esa es parte de la esencia de Yemayá, quien tuvo poca estabilidad en sus relaciones amorosas con Orula, Oggún, Inle, Orichaoko, Aggayú y Babalú Ayé. Este análisis se hace tomando en cuenta que, "las personas desarrollan parte de las características esenciales de su orisha regente". Por otro lado podemos decir que los hijos de esta orisha poseen un carácter que en ocasiones genera respeto, además de que no se quedan callados ante las injusticias. Les gustan las extravagancias en el modo de vestir. Les gusta adornarse con elementos marinos que son parte de las riquezas del mar. No por exuberancia como lo hacen los hijos de Ochún, sino por el hecho de resaltar con múltiples ornamentos y mostrarse semejante al fondo marino. Les gusta poner a prueba a sus amistades, se resienten de las ofensas y nunca las olvidan, aunque las perdonen. Aman el lujo y la magnificencia. Son justos, aunque un tanto formulistas, porque tienen un innato sentido de las jerarquías.
En el sincretismo se compara con la Virgen de Regla (7 de Septiembre). Su número es el 7 y sus múltiplos. Su color es el azul y sus tonalidades. Sus atributos son: los objetos de plata y del mar. En África se adoraba a Yemayá en Egba.Se saluda ¡Omío Yemaya Omoloddé! ¡Yemaya Ataramawa!

 

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OGÚN - OGGÚN. Oggun: Dios de la guerra, patrón de los herreros, dueño del hierro y los metales. Oggún es el Orisha que representa la fortaleza, el trabajo y la fuerza áspera e inicial. Es la fuerza que encierra la caja del cuerpo humano, el tórax, donde están todos los órganos vitales. En la naturaleza está simbolizado por el hierro, todos los metales y la virilidad descomunal en el ser humano. Es dueño de las herramientas y de las cadenas. Uno de los Orishas importantes. Orisha de la Guerra, del hierro (a él le pertenecen todos los instrumentos de ese metal), de las selvas y los bosques. Ofrece protección a los guerreros. A veces es hosco, terrible y cruel, pero también es justiciero. Si castiga provoca accidentes sangrientos. Se le invoca para ofrecer ayuda a las personas que tienen muchos enemigos o son envidiados. Es también cirujano. Enemigo eterno de Changó, quien le robó la esposa, Oyá. Gran amigo de Ochosi. Forma parte del grupo de guerreros (junto a Eleguá, Ochosi y Osún). Sincretisa con el Arcángel San Miguel. Sus fieles van vestidos de rojo o morado y llevan cadenas de hierro al cuello.
Patrón de los herreros, los mecánicos, los ingenieros, los soldados, los físicos y los químicos. En Ekiti se adoraba a Ogún.
Protege contra los accidentes de coche y de tren, operaciones, heridas con armas y la cárcel. Todos los pactos y juramentos son sagrados para él, y es él quien garantizará la justicia. Se le pide para quitar obstáculos de toda clase.
El arquetipo de Oggún, de sus hijos,  es el de las personas violentas, peleadoras e impulsivas, incapaces de perdonar las ofensas de que fueran víctimas. De las personas que persiguen enérgicamente sus objetivos y no se desaniman fácilmente. De aquellas que en los momentos difíciles triunfan donde cualquier otro habría abandonado el combate y perdido toda la esperanza. De las que poseen humor mutable, pasando de furiosos accesos de rabia al más tranquilo de los comportamientos. Finalmente, es el arquetipo de las personas impetuosas y arrogantes, de aquellas que se arriesgan a ofender a los otros por una cierta falta de discreción cuando les prestan servicios, pero que, debido a la sinceridad y franqueza de sus intenciones, se vuelven difíciles de ser odiadas. Y a veces gustan de la soledad. Cuando hay una situación que les disgusta no la admiten bajo ninguna circunstancia. Son muy dedicados al trabajo, a veces hasta en una forma exagerada. A los hijos de Oggún se les recomienda que no usen armas y que no abusen de las bebidas alcohólicas. Color de las cuentas: verde y negro. Atributos: instrumentos de hierro para cortar.  Orisha que se asienta. Su número es el 2. Su día de la semana es el martes y los días 4 de cada mes. En el sincretismo se relaciona con San Pedro (29 de Junio). La misión de este Santo es guerrear por todos nosotros en la religión y la vida.  Se saluda ¡Oke Oggun! ¡Oggun Kobú Kobú, Aguanilé!

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OCHOSI. Orisha de la caza, le pertenecen todos los animales de caza, así como el halcón y el águila. También es pescador. Se le representa con un arco y una flecha. Gran amigo de Ogún. Originario de Ketú (Nigeria) Es el dueño del arco, la flecha y la cacería en los montes. Protege al fugitivo y da de comer al hambriento. Ayuda a  los que tienen problemas con la justicia.
Forma parte del grupo de guerreros (junto a Eleguá, Ogún y Osún)
Orisha que se asienta, pero también puede recibirse.
Ochosi es el Orisha Mago del Camino de la Mano Izquierda. Vive en el bosque, y es el Señor de la Caza y de la buena o mala medicina. El es un excelente cazador, seguidor de huellas, y hermano de sangre de Ogún, que vive en el mismo caldero con él, en la forma de un arco y flecha de metal. El nos ayuda a encontrar y seguir el camino más corto hacia nuestro más alto destino. Los hijos de Ochosi, son personas muy tenaces y no están tranquilos hasta que alcanzan lo que se han propuesto. Tienen buenos sentimientos y son respetuosos de la religión. Simboliza la amistad, la sed espiritual, las fraternidades, el amor universal, el esfuerzo colectivo, los sindicatos, las revoluciones, el altruismo, el humanitarismo, el progreso, la tecnología, lo novedoso, los inventos, lo inconvencional, la libertad, las sociedades de cooperación y mutua ayuda, la democracia, la solidaridad, la unión de los pueblos. Son energéticos, con reflejos rápidos, con gran disposición para cambios y nuevas empresas. Hospitalarios y amantes de la familia, a pesar de su carácter esencialmente nómada. En el saludo se levanta la pierna izquierda y se imita con las manos la acción de disparar una flecha. Sincretiza con San Norberto o San Alberto.  El es el Maestro del viaje astral y del control de sueños. Sus collares son con dos hilos de cuentas azul prusia y cada cierto tramo, una cuenta ámbar, rematados por cuatro caracoles separados de dos en dos por cuentas ámbar. También colmillos de leopardo y caracoles. Bebe Anisette y come todo lo que come Ogún. Guerrero, cazador y pescador, sus colores son el azul, el amarillo oro y el rojo vino.

 

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OBATALA - BABÁ.  Obatalá es también el único Orisha que tiene caminos masculinos y femeninos. El gran creador, representa la pureza, tranquilidad, honestidad. Como creador es regidor de todas las partes del cuerpo humano, principalmente de la cabeza, de los pensamientos y de la vida humana, dueño de la blancura o donde participa esencialmente lo blanco como símbolo de paz y pureza. Obatalá es el dueño de los metales blancos, sobre todo la plata. Representa la creación que no es necesariamente inmaculada; lo magnánimo y superior, también la soberbia, la ira, el despotismo y las personas con defectos o dificultades físicas y mentales. Obatalá es un Osha y está en el grupo de los Oshas de cabecera. No admite que se desnuden en su presencia y tampoco la falta de respeto, es por ello que sus hijos deben ser muy respetuosos. Es él quien intercede ante cualquier Osha u Orisha por cualquier individuo ante una dificultad que tenga, porque se considera el padre del género humano y dueño de todas las cabezas. Es el más puro, el más ligero, el más amable. El que pide perdón por lo que hizo. Padre y madre, es hembra y macho al mismo tiempo. Dios de la pureza, sabio y majestuoso. Puede ser severo. Castiga en la cabeza. Ciega y paraliza; pero como el creó al hombre siempre lo perdona por lo que hace. Deidad mayor después de Olodumare y Olofin, es el intermediario entre éstos y los demás santos. Es el Rey de todos los santos. Siempre exquisitamente limpio, le ofende la suciedad. Cuando aparece como mujer es Odudua.  Se dice que Olofi le encargó crear a la humanidad, pero Obatalá se embriagó y creó seres con taras. Por eso es el orisha que protege a los seres con taras, retrasos mentales o cualquier deformidad. De ahí se deduce que Obatalá interviene en la formación de los niños en la matriz de la madre. Simboliza la justicia, el equilibrio, la equidad, el principio, los acuerdos, las relaciones, la belleza, la cultura artística, el refinamiento, el otoño, la diplomacia y los contratos. Obatalá sincretiza con la Virgen de las Mercedes.

Color de las cuentas: principalmente blanco (por eso se considera que los hijos legítimos de Obatalá son los albinos, que pueden ver mejor por la noche. Lo que es blanco en la tierra le pertenece: nieve, cielo, huesos y cerebro) Se le añaden cuentas de otros colores para otros caminos de Obatalá. Simboliza: lo moral, la razón, la justicia, la pureza. Atributos: nácar, marfil, plata. Características: Misericordioso, compasivo, callado, tranquilo, humilde. Aboga siempre por la reconciliación. Padre de Yemayá. Su número es el 8 y sus múltiplos. Se saluda ¡Jekúa Babá!

                                            

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ORULA. Orula u Orunmila es el Orisha de la adivinación, el oráculo supremo. Es el gran benefactor de la humanidad y su principal consejero. El revela el futuro a través del secreto de Ifá. Es así mismo un gran curador, quien ignore sus consejos puede sufrir los avatares producidos por Eshu. Orula representa la sabiduría, la inteligencia, la picardía y la astucia que sobreponen al mal,  la seguridad, el apoyo y el consuelo ante la incertidumbre de la vida, la renovación, la transmutación, el cambio, lo misterioso, las fuerzas ocultas, las confrontaciones, los retos, los peligros de sumergimiento, los dramas pasionales, la envidia, las herencias y donaciones, las búsquedas difíciles, el inconsciente colectivo, el sueño, la magia y la muerte. Orula tiene el conocimiento de las cosas secretas del ser humano y la naturaleza, así como el conocimiento acumulado sobre la historia de la humanidad. Orula está presente en el momento en que el espíritu que va a encarnar a un individuo está eligiendo su destino. Es simbólicamente representado con el color (amarillo y verde) en sus collares y manillas. Es la única Deidad, además de Oloddumare, capaz de cambiar el destino de los hombres en la tierra cuando estos se ven amenazados de muerte. Es considerado como el patrón de los conjuros, pues es la única Deidad capaz de conjurar con la palabra hablada. Cuando Obbatalá concluyó la creación del primer hombre, Olofin convocó a todos los Orishas para que estuvieran presentes en la ceremonia de darle el soplo vital. Todos se arrodillaron e inclinaron la cabeza en aquel sagrado momento, solo Orula, al cual Olofin tomó como ayudante por su reputada seriedad y sabiduría, pudo ver cómo Olofin ponía el Eledá en Orí. Terminada la ceremonia celebraron el acontecimiento, entonces Olofin dictaminó: “Solo Orula fue testigo de la acción que he realizado, por eso cuando el hombre quiera conocer su Eledá, el será el encargado de comunicárselo.”. Con su ayuda todo es posible. Sus colores son el verde y amarillo. En el sincretismo se le compara con San Francisco de Asís (4 de Octubre). Se saluda ¡Orula Iboru, Orula Iboyá, Orula Ibosheshe!

                                            

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CHANGÓ. Dios del trueno y del relámpago. Es un Osha guerrero, el rey de la religión Yoruba y uno de los Orishas más populares de su panteón. Changó es un Osha y está en el grupo de los Oshas de cabecera. Orisha de la justicia, la danza, la fuerza viril, los truenos, los rayos y el fuego, dueño de los tambores Batá, Wemileres, Ilú Batá o Bembés, del baile y la música; representa la necesidad y la alegría de vivir, la intensidad de la vida, la belleza masculina, la pasión, la inteligencia y las riquezas. Es un orisha que representa en él mismo un gran número de virtudes e imperfecciones a la vez. Es valiente, buen amigo, adivino y curandero, pero también es mentiroso, pendenciero, jactancioso, mujeriego y jugador. Es buen padre mientras el hijo sea obediente, pero si es cobarde o invertido se convierte en el más feroz de los progenitores. Sus hijos consagrados tienen que ser definidos, clarividentes, adivinos, impulsivos y valientes como su eleddá, astutos, promiscuos, independientes como aquel Changó que obtuvo el secreto de cultivar el ñame que hicieron ganar el aché otorgado por Olofi. Propensos a ataques de cólera y poco tolerantes. Fiesteros, libertinos, mujeriegos, verdaderos ejemplos de machistas.Changó significa revoltoso.

Su color es el Rojo y blanco. Su número el 4, el 6 y el 12 (se celebra el 4 de diciembre, día de Sta.Bárbara). Sus materiales,  la seda. Sus atributos la Espada (en ocasiones de madera y en otras de metal), el hacha bipeine, de doble filo, siempre de madera liviana pintada toda de rojo con la decoración en blanco, copa, caballo moro, un cetro de madera de palma y cedro que termina en puntas agudas o en forma de doble hacha (oché) y Changó lo lleva en la cabeza. Sus collares son de cuentas rojas y blancas alternadas, hasta completar 280. Sus hijos son generalmente hombres voluntariosos, muy inteligentes, altivos y valerosos. Changó en el sincretismo se compara con Santa Bárbara, la cual tiene su fiesta en 4 de Diciembre, de acuerdo al calendario santoral católico. Su día de la semana es el sábado, aunque el viernes también es popular. Se saluda ¡Kaó Kabiesilé, Chango Alufina!

                                            

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OYÁ. Dueña del viento, tempestades, guardián del cementerio deidad de renacimiento. Oyá es un Osha y está muy relacionada con Ikú, la divinidad de la muerte. Propicia los temporales, los vientos fuertes o huracanados y las centellas. Simboliza el carácter violento e impetuoso. Vive en la puerta de los cementerios. Representa la intensidad de los sentimientos lúgubres, el mundo de los muertos. En la naturaleza está simbolizada por la centella. Junto con Eleguá, Orula y Obatalá domina los cuatro vientos. Representa la reencarnación de los antepasados, la falta de memoria y el sentimiento de pesar en la mujer. La bandera, las sayas y los paños de Oyá llevan una combinación de todos los colores excepto el negro. Se la representa como una feroz amazona, aficionada a la guerra, que posee una fuerte individualidad. Está casada con Changó. Ella conoce los secretos de la Transformación y la Nigromancia. Cuando está en calma es una mujer campesina, hacendosa, cariñosa, dulce y preocupada. Pero cuando está furiosa y desenfrenada es terrible, pues tiene los atributos de guerra de Ogún y Changó. Cuando esto sucede es falsa y mentirosa. Se llena de maldad y como el huracán y el tornado, se convierte en un torbellino de furia, más aún si lo que provoca su furia son los celos. Como los temporales y tempestades Oyá tiende a ser violenta e impetuosa. Los hijos de Oyá son caprichos, vanidosos, guerreros, no le  temen a nada. Son sensuales y cambian a menudo de pareja. Independientes y de temperamento fuerte. No les gusta que les manden. Se mandan a sí mismos. Parecen equilibrados y tranquilos pero en cualquier momento pueden producir una tempestad. Son curiosos, sinceros y frontales. Sin términos medios, para ellos las cosas son blancas o negras, los “grises” no existen. Son muy observadores, y ven mas allá de lo que ven los ojos. Son rencorosos y vengativos cuando son heridos, ofendidos o traicionados. Son muy apasionados, tienen buena memoria y nunca olvidan una ofensa.  A veces son ingenuos y despistados. Pero siempre envidiados. Les gustan los adornos como la bijouterie, y vestirse a la moda.  Y tienen el poder de conectarse con el astral. Su número es el 9 y sus múltiplos. En el sincretismo se compara con la Santa Virgen de la Candelaria y Santa Teresa (2 de Febrero). Su color es el rojo vino, marrón o carmelita y 9 colores excepto el negro. Se saluda ¡Jekua Jey Yansá!

                                            

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OLOKUN. Su nombre proviene del Yorùbá Olókún (Oló: dueño - Okún: Océano). El orisha Olókun es una de las divinidades más antiguas del panteón yoruba. El culto a Olókun se encuentra localizado mayormente en el territorio Èdó o Bini al suroeste de Nigeria. Esta deidad también se conoce con el nombre  de Aagana-Ekun, Iya Moalle, que significa la profundidad de los océanos, madre de peces y caracoles del mundo. Representa los secretos del fondo marino, ya que nadie sabe que hay en el fondo del mar, solo Olokun y Olofin. Con Olokun viven dos espíritus: uno que representa la vida y otro que representa la muerte; el de la vida es Samugagawa y el de la muerte, Acaro. Ambos están representados en las herramientas de Olokun.  No habla directamente por su boca, sino por la boca de Yemayá, ya que ella fue el primer camino que vino a la tierra. Olokun es un Orisha que es fundamento de Ifá y de Osha y está relacionado con los secretos profundos de la vida y de la muerte. Olokun proporciona salud, prosperidad y evolución material. Es el Orisha del océano, representa el mar en su estado más aterrante, es andrógino, mitad pez mitad hombre, su imagen, en realidad, es indefinida, de carácter compulsivo, misterioso y violento. Tiene la capacidad de transformarse. Es temible cuando se enfurece. En la naturaleza está simbolizado por las profundidades del mar y es el verdadero dueño de las profundidades de éste, donde nadie ha podido llegar. Es una deidad terrible y sumamente misteriosa, que encarna al mar en su aspecto extraño y aterrador. Según algunos, Obatalá lo mantiene atado en el fondo de las profundidades para que no destruya el mundo;(cuenta un pataki, que esto fue debido al enfado y al dolor que le causó su marido humano, por burlase de su aspecto) de cualquier forma, todas las riquezas del océano son suyas. Siempre se presenta con careta y sólo se le ve sin ella en sueños. Con Olokun se resuelven los problemas más insuperables. Es un orisha que jamás ha ido en la cabeza o en los hombros de nadie. Una muestra del carácter misterioso y terrible de Olokun es que habla en el Diloggún por Ochá Kuaribó ( 16 caracoles boca abajo ), signo que nadie conoce, que no tiene ebbó, y donde se aconseja tirar agua hacia arriba en forma de lluvia, porque presagia todos los osogbos del Diloggún.

Forma una trilogía con  Samugagawa y Acaro y sus colores son el azul marino, el negro y el blanco.
Sus atributos son siete caretas, siete cadenas, majá, sirena, caballito de mar, conchas y todo cuanto viva en el fondo del océano. Le pertenecen una o dos manos de caracoles y muñecas de dos caras.
Representa además las riquezas del lecho marino y la salud. Olokun es una de las deidades más peligrosas y poderosas de la religión Osha-Ifá. Su número es el 7 y sus múltiplos. Collares: Son varios, pero predomina el azul combinado con cuentas rojas, verdes, amarillas y algunos casos negras y blancas. Se saluda ¡Maferefún Olokun!

 

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INLE. O Erinlé es un Orisha que representa la pesca y la recolección pre-hortícola. Protege a los médicos y pescadores. Es el médico de la Osha, además de adivino. Es guerrero, cazador y pescador. Está representado en la naturaleza por el pescado. Simboliza la salud que se recibe para apartar las enfermedades. Es proveedor del sustento humano. Es guía de los caminantes. Es andrógino y se dice que muy bello. Los hijos de Oshosi deben entrar con Inle. Habla en el diloggún por Oché-Oddí (5-7) y Oddí-Oché (7-5). Su diloggún nunca se tira en el piso, habla por Yemayá.

Sus hijos son personas sensatas, discretas y estudiosas. Su falta de pasión suele en algunos casos tomarse como frialdad. .

Se sincretiza con el arcángel Rafael, por ser éste el jefe de los ángeles custodios y vigilante de todos los hombres. Se celebra el 24 de octubre. Sus colores son la combinación de azul con amarillo. Sus collares son de cuentas azules prusia, de coral o verde oscuro.

Sus números son el 3, 5 o 7 y sus múltiplos. Se saluda ¡Maferefún Babá Erinle!

 

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OBBA. Orisha mayor. Conjuntamente con Yewá y Oyá forma la trilogía de los orishas que habitan en el cementerio, conocidas también como “las muerteras”. Deidad femenina, esposa legítima de Changó, de quien está eternamente enamorada y por quien hizo cortarse una oreja. Precisamente por no ser correspondida fielmente como deseaba, es que se retiró a vivir alejada del mundo de los vivos, convirtiéndose en la guardiana de las tumbas. Es la orisha símbolo de la fidelidad conyugal y se representa como una mujer joven, sensual y de carnes firmes. En África, diosa del río Obba. Representa el amor reprimido y el sacrificio por el ser que uno ama, el sufrimiento y simboliza la fidelidad conyugal. Obba se encargaba de darle a sus hermanos los orishas todos sus conocimientos; era educadora por excelencia y apasionada en su propia personalidad. Por mandato de Olofi, el Dios supremo, Obba es y será siempre la dueña de la sabiduría, de las artes, su patrona y protectora, orisha de la educación, forjadora de generaciones, gran orisha del perdón. Obbá no es una divinidad de marcados atributos y carácter como Oyá y Ochún, las otras dos esposas de Changó. Changó siente mucho respeto por Obbá. Los afrocubanos cuando hablan de Obbá lo hacen con respeto y cariño pues ella representa la abnegación conyugal. Su sacrificio en aras del bienestar de su esposo enternece a los creyentes. A ella se le ruega para que calme a Changó cuando éste baja encolerizado y Changó que la respeta y aprecia mucho, siempre hace caso de sus consejos. Obba suele sincretizarse con Santa Catalina de Alejandría y con Santa Rita de Casia. Sus hijos son mujeres valerosas e incomprendidas, generalmente afectadas por experiencias sentimentales amargas, afectadas, sobre todo, por los celos, sin embargo, suelen triunfar materialmente y en ocasiones, se convierten en activas feministas. A veces sus hijas suelen tener  rasgos masculinos. Pasan por experiencias sentimentales amargas. Son muy celosos. Propensos a obtener triunfos materiales y las mujeres de ser feministas profetas y/o militantes.Su número es el 9 y sus múltiplos. Su color es el rosa o lila. Obba se viste con un vestido rosa o lila y la cabeza cubierta con un pañuelo del mismo color.Se saluda ¡Obba Naní!

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YEWÁ.  Su nombre proviene del Yorùbá Yèwá (Yeyé: madre - Awá: nuestra).Yewa o Yegguá es una Orisha que representa la soledad, la contención de los sentimientos, la castidad femenina, la virginidad y la esterilidad. Es la dueña de la sepultura, está entre las tumbas y los muertos y vive dentro del féretro que está en el sepulcro. Delante de su asentamiento no se puede desnudar, tener amoríos o disputas, obrar con violencia o rudeza y ni tan siquiera levantar la voz. Se viste con un vestido rosado. La saya ancha se ata a la cintura con un cinturón del mismo material. Lleva una corona decorada con muchos caracoles. Sus hijos son  mujeres  dominantes severas y exigentes. Suelen ser moralistas por demás y aborrecen las relaciones carnales, que están más allá de sus posibilidades prácticas. En el sincretismo se compara con Nuestra Señora de los desamparados (30 de Octubre). Su número es el 11 y sus múltiplos. Su color es el rosa. Se saluda ¡Maferefún Yewa!

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BABALU AYÉ. Orisha mayor y santo muy venerado  y respetado. Su nombre viene del Yorùbá Babàlúaíyé (padre del mundo) Es el dios de las viruelas, la lepra, las enfermedades venéreas y, en general, de todas las  infecciones de la piel, las enfermedades contagiosas, y las epidemias en el ser humano. En sus orígenes africanos era un dios temido y terrible cuyo nombre no podía ni pronunciarse (en África se lo conocía bajo la denominación de Samponá o Sakpatá, por ser la viruela y la lepra enfermedades mortales). En Cuba transformó su carácter convirtiéndose en el orisha de las curaciones, en un dios leproso, sifilítico pero esencialmente misericordioso. Para los creyentes cubanos es un dios muy puro, y se destaca sobre todo en su amor hacia las plantas y los animales así como su conocimiento sobre sus poderes curativos. Tiene mucho “mundo andado” y mucha sabiduría acumulada. Tiene su panteón en el pueblo habanero de El Rincón, donde está el Leprosorio Nacional. En la naturaleza de día se esconde entre la hiedra, el coralillo y el cundeamor para protegerse del sol. Sale de noche. Sus hijos son personas preocupadas por el bienestar físico, mental y espiritual de las personas que los rodean. Siempre intentan dar afecto, comprensión y ayuda, pero les cuesta mucho comunicarse. Son solitarios y con complejos. Son personas que instintivamente se convierten en puntal de enfermos tanto de cuerpo como de alma que se acercan buscando una palabra de aliento. Sus collares de cuentas negras o blancas con rayas azules, cuentas rojas y en algunos casos se le añaden cauris (concha utilizada como moneda en varios pueblos africanos, es del molusco gasterópogo Ciprea Moneta, en Cuba de significación mágica y de adivinación). Viste con tela de saco o estampa en cuadros pequeños y muy adornada con cauris. Debido a la imagen con la que se representa a San Lázaro (cubierto de vendas, como se acostumbraba a hacer a los cadáveres de los judíos) a Babalú se le sincretizo con este Santo Católico que a su vez era de gran popularidad en Cuba. Si color es el Morado y el ocre. Su número es el 17 (su celebración en el 17 de diciembre) y sus múltiplos. Como se compara con San Lázaro su día es el 17 de Diciembre. Se saluda ¡Jekúa Babalu ayé agrónica!

 

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LOS IBEYIS. Los Ibeyis son hijos de Changó y Ochún, pero criados por Yemayá. Uno tiene el carácter dicharachero, aventurero y valiente de su padre; el otro era dulce y cariñoso, pero caprichoso como la madre. Estos orishas son los patronos de los niños, se les representa por dos jimaguas (varón y hembra), uno vestido de azul y blanco y el otro de rojo y blanco. Su símbolo es la inocencia. Se reciben, pero no se hacen ni montan a sus hijos.  Como su padre, viven en las palmas, pero andan por las sábanas y bajan a los ríos o a los lugares donde suena el tambor. El mayor es medio adivino. Hablan por cocos y caracoles. Sus adornos son  llaves, collares, monedas y medallas. Gustan de los caramelos. Personifican la fortuna, la suerte, la prosperidad. Son los niños consentidos por todos los orishas. Tan glotones como Elegguá, son traviesos y bailan con la cabeza, susceptibles, caprichosos y revoltosos. Tienen la capacidad para aplacar a su padre Changó cuando está furioso y son muy influyentes en general con él. Sus nombres, por separado, son Taewo y Kainde. Taewo, por haber nacido primero, posee menos poderes que el segundo. Se representan en el altar por dos muñecos de palo idénticos. Dentro de la santería, el nacimiento de jimagüas es motivo de alegría, ya que se le atribuyen poderes sobrehumanos. Se considera pecado para los padres que tengan jimagüas tratar a uno mejor que a otro, tampoco es prudente regañarles. Se deben bautizar en el mismo día y vestir iguales. Se sincretizan con San Cosme y San Damián. Sus hijos son personas chiquilinas, juguetonas e inmaduras. Tiene gran talento para los negocios. Irresponsables y de carácter muy cambiante o ciclotímico.
Sus colores son
 el banco, rojo y amarillo. Sus atributos son juguetes, caramelos, sonajas, dos tamborcitos, juegos dobles de campanitas, dos muñequitos tallados de madera, sentadas sobre dos pequeños taburetes, unidos por un cordel.  El varón lleva un collar de Changó y la hembra uno de Yemayá, las cuentas del macho son de forma alargada y las de la hembra, redondas. Orishas que protegen a los niños de sus enfermedades, también se les reza para unir a las personas. Su número es el 2 y sus múltiplos. Su día se celebra el 27 de septiembre Sus colores son el rojo y blanco y el azul y blanco.

 

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